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Recostado en la montaña
y con la vega a sus pies
que bañado por su río,
un pueblo, que Tuéjar es,
muy bonito en el estío
y en pleno invierno, lo ves,
hogareño y recogido.
Un pueblo que no es el mío,
aunque sin serlo, lo es.
Homenaje quiero hacer
a sus tierras, a sus montes
sus barrancos y sus fuentes,
al Azud, su nacimiento,
a su agua cristalina
y a la amistad de sus gentes.
Que gusto da el pasear
ir saludando a sus viejos,
sentados en los umbrales
ya te ven venir de lejos,
mirando y tranquilamente
viendo atardecer el tiempo.
Pues bien te van a contar
si haces la “paradica”
para poder saludar,
las elocuentes historias
de la siembra en los Campillos
y la siega en las Roturas,
sufrimientos y amarguras
con mulo avío y atillo,
a “vendemar” en Arquela
en la Hondonera o la Pacheca
a rascar el cebollino,
o sembrando la “Canaria”
o en la corta de los pinos.
Andar y andar los caminos
con machos, por las veredas,
los sudores en las eras
con la cebada y el trigo
y los portes con los carros,
con más de trescientos kilos,
subiendo y bajando “rochas”,
fustigando en los repechos
para llevar al molino,
el grano, con sus esfuerzos
o la uva, para el vino. |
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Son historias con nostalgia
que esos viejos, tantos años
con esperanza han vivido,
sus espaldas y sus brazos
y en sus manos han sufrido.
Y ya desde entonces,
esos mayores, sueñan
y siempre imaginan,
a sus hijos y nietos
que se van marchando,
siempre van volviendo
todos los veranos,
como las golondrinas.
Hace ya, ocho fiestas gordas
que conocí, de este pueblo,
a la moza de mi vida,
serrana de mis anhelos,
mujer de mis maravillas,
“Zorretica”, de mis sueños.
Ha pasado mucho tiempo
y hoy, donde los machos
hay, “mulicas” mecánicas
“pa” labrar los “piazos”,
con fuertes motores,
grandes maquinarias
potentes tractores,
surcan los secanos.
Y hoy, donde los carros,
son, remolques amplios
que recogen los frutos
y en vez de la uva,
cargan las olivas
por el trigo, almendras.
Ya no hay molinos,
ni tampoco viñas,
muy pocos cultivos.
Lo que si que hay,
son, campos de olivos.
Nuevas economías
marchan por estas tierras
de aceites caseros,
las granjas porcinas
de cabras, corderos,
pollos, huevos y gallinas. |
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Y los visitantes
en vuestro turismo,
unos van al camping
frente a la pradera,
otros, en casas rurales
o en cabañas de madera.
La “entrá” que reluce
con sus casas nuevas,
también, en la Zacuca,
desde las alturas
donde el pueblo se aúpa,
corren frescos aires.
Se transforman los pajares,
ya, no quedan eras.
vuestros lavaderos
hay que conservarlos,
respetarlos, solo por tenerlos.
Vuestro olmo viejo
como un estandarte,
solo queda el esqueleto
para recordarte.
Que no cambien nunca
vuestras fiestas gordas
y vuestras costumbres,
siempre estén presentes
como vuestras cumbres.
Que cantéis lo Mayos
a la virgen pura
con, vuestra dulzura
y con vuestros desdenes,
a las mozas jóvenes.
En las procesiones
le echéis unos versos
a vuestra Patrona
con los corazones
y al pasar la ermita,
descúbrete o haz la mención,
santíguate y que esa oración
dulce, siempre se repita.
La estupenda banda
toquen pasodobles
y con su dulce son,
bailemos en la plaza
o bajo, en el frontón. |
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Vestidos con traje
están los clavarios,
ellas van de largo
con teja y mantilla,
viendo a los Majuelo
bailar unas jotas
o unas seguidíllas.
Que en el Entramoro,
vuestra purísima
en todos presente
siempre estará allí,
ayudando al cristiano
y convirtiendo, Alí.
San Cristóbal
que cuida del volante
y a San Diego, el Patrón,
a ellos hay que rezarles
con fe y devoción.
Y ondee al viento
orgullosa la bandera,
el “rodero”, “pa” rodarla,
con emoción y el aliento
de su pueblo, al admirarla
con alegría y contento.
Que no se pierda nunca
“miajica”, “poquico”,
“galán” y “ostrellita”
ni “odo” y “lorito”,
ni “prenda”, ni “bonica”.
Tampoco se pierda
algo tan bonito,
tan antiguo y noble
tan vuestro y tan rico,
del vocabulario.
Esos motes propios
“pa” nombrar las gentes,
más que centenarios.
Los bellos parajes
Manantiales y fuentes
Siempre han ensalzado,
pero no, a sus gentes. |
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Los Genaros y los Olivos
Manolitos y Cosechas,
Mariaritos y los Lucas,
los Valeros y Rufinos.
Civilillos y Curillas,
Cachapos y los Zorretes,
Musiqueros, Mariquillos,
Boboneras, Ayatoneros,
Conejillos y Rodenillas.
Los Modestos y Pizarras
Pesetos y Miguelillos,
los Batiste y los Borregas,
Juanbapos y Baorillos
Conenes y Ratoneras.
El Tocón y los Ramucha,
tío Ripio y Apacibles,
el Tripas, la Corredora,
la Chelvana y los Danieles,
los Cacos y Jalmeretes.
Los Córdulos, Borreguillos,
Sillitas y Vitorinos,
los Lauterios. Los Calistros,
Salones y los Venturos.
Los Táchis y los Capotes,
Molineros y Tosqueros,
Casimiros, Campaneros,
los Nilos y los Herreros.
Los Marusos y los Curros,
Catalinos y Pitorrillos,
los Potitos, los Panchones,
Garrosos y los Adones.
Los Ochenas y los Frascos,
Tejeros y los Rolletes,
los Romico, los Carrasco,
los Casios y los Cojicos,
los Sorietas y los Charcos. Los Ventura y los Mogotes,
Felicillos y Capitanes,
Baltasares, Manzanotes,
los Sidros y Arrieros,
los Tristes y Carboneros. |
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Golosos, Boros y Escoberos,
Chimos, Mortas y Viseres,
Taricos y Charandeles,
Pitorros y Carreteros.
Potajes y Callejanos,
Currillos y Faraones,
Vallanquillos y Panarros,
Diablicos y Timoteos,
Dionisios y Amadeos.
Los Motriles y los Gaitas,
Salustrianos y los Guaitas,
Marianines y Capitas,
los Mojis y Matiolas,
Marreguillas y Matorral.
Aguardenteros, Cotanas,
Perlitas y los Melchores,
Barateros, los Peones,
los Chotos y los Casillas,
ellos son la buena gente
de ésta, tan hermosa villa.
Y orgullosos estén
los apodos mal sonantes
y a los que yo, no conozco,
también, a los que olvidé,
que todos son importantes.
Una mención especial,
a todos los que aquí nacieron
que viven o que vivieron,
con su trabajo y su honra
este es, su hermoso pueblo,
pues ellos, lo hicieron.
Yo, quiero mucho a este pueblo
y me gusta como es,
pero más me gustaría
poniendo mi fantasía,
donde las realidades, ves. |
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Mientras las campanas
resuenan en el alba
con suave tañido.
Su duende serrano
experto y manido,
con paciencia y calma
la iglesia engalana.
Restaurando sus colores
devolviendo la belleza
y ensalzando los valores
del templo de sus amores.
El arte lleva en el alma.
Ese duende revoltoso,
convierte las cagarritas
de los prados y senderos,
en preciosas florecitas
y perfume, en vez de olores,
a las inquietantes moscas,
en mariposas, de colores.
Los perros de la Rodana
y la zona del Rabal,
a cada ladrido ha puesto
una nota musical.
El duende se ha divertido
haciendo albañilería
a traseras y fachadas,
escardando y enluciendo
y con pintura reluciente,
todo lo va embelleciendo.
Con su mágica alegría
haciendo, estas fechorías,
ha convertido a este pueblo
ejemplo, en la serranía.
Ese duende imaginario
es real y extraordinario
tan necesario y a diario,
como duende es el primero,
ese duende, Don dinero. |
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A pesar, que Tuéjar tiene
aún cosas por mejorar,
adonde vas a encontrar
pueblo, con tanta naturaleza,
con sus barrancos y montes
repletos, de gran belleza
y más de cincuenta fuentes
de aguas frescas, milagrosas
y sobre todas las cosas,
el afecto de sus gentes
a quienes dedico estos versos
y estas merecidas, prosas.
Con cariño, al pueblo de Tuéjar
Francisco Camps 2005 |
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